Sé que como buenos chilensis, en estos momentos existe una sola preocupación en sus mentes y es imposible sacarlos de aquella preocupación: que no se acabe la comida ni el copete. Y no los culpo; hace un año atrás, Pedro y yo estábamos en lo mismo. Sin embargo, ahora estamos en Austin y hay otras preocupaciones muy diferentes que nos ocupan por estas fechas (aunque igual el domingo nos comimos sus buenas empanadas de horno… pero ese es tema de otro post).
Resulta que el viernes, a eso de las 10 de la mañana, estábamos en plena clase los nueve compañeritos de doctorado, cuando una alarma empezó a sonar. Varias veces la UT hace simulacros para probar su sistema de sirenas, o para acostumbrar a los alumnos al sonido, pero siempre que eso pasa, avisan. Acá todo es super moderno y los estudiantes estamos suscritos a los mensajes de texto del Departamento de Policía de la UT, así que nos mandan mensajes al celular cada vez que algo extraño está pasando (cáchate). Pero esta vez no era un simulacro, era una amenaza de bomba y se dio orden de evacuar inmediatamente todos los edificios de la universidad y alejarse lo más posible del campus. Para ser exactos, hay que reconocer que el primer mensaje no decía la palabra BOMBA, sólo decía AMENAZA, y creo que ninguno de nosotros le dio la importancia que realmente se merecía.
Foto 1: el mensaje que recibimos: "evacuación debido a amenazas en el campus; evacuar inmediatamente todos los edificios y alejarse lo más posible". Photo from MySanAntonio.com
Justo esta semana que recién pasó, hubo un día en que un ocioso activó la alarma de incendios en ocho edificios de la UT, en el transcurso de una mañana. De esta forma, ocho edificios evacuaron gente de forma consecutiva, hasta que al final se dieron cuenta de que era alguien accionando intencionalmente las alarmas, sin razón aparente. Le tomaron una foto a partir de los registros de las cámaras y dieron la descripción: hombre alto, moreno, de pelo corto, aspecto hispano, polera blanca, collar religioso al cuello. Acá la imagen por si quieren sapearlo…
Foto 2: el "sospechoso"... Photo from The Daily Texan
Entonces, dado que esto pasó hace muy pocos días, yo francamente pensé “debe ser el mismo tipo que anda apretando alarmas de nuevo” y guardé mis cuadernos con toda calma para “evacuar lo más rápido posible” y junto a mis compañeros caminamos hacia el café de la cuadra de enfrente para desayunar y mantenernos “lo más lejos del campus”. Es verdad, ni pescamos. Ese día estaba lloviendo y aún era temprano (10 am) y día viernes, flojera… estando al interior de la cafetería veíamos a los cientos de estudiantes que seguían abandonando la universidad y se dirigían a las cafeterías y restaurantes de calle Guadalupe, con sus paraguas, igual que nosotros. Yo no vi nervios ni temor, pero mi amigo Sebastián, que estaba en el otro extremo del campus, dice que le tocó vivir el pánico y la gente tratando de subirse a los buses que no daban abasto para sacar a los estudiantes del campus. El diario de la universidad tituló hoy su portada con un “ESTADO DE EMERGENCIA” para referirse a los episodios del viernes, y a decir verdad, todos debimos haber estado en emergencia.
Foto 3: La portada de hoy del Daily Texan (17/09/2012)
Nuestra calma se debió a que nadie nos dijo lo que realmente pasaba. ¿Amenaza de qué? ¿Incendio? ¿Tiroteo? ¿TSUNAMI? (ok, esto último sólo se me ocurrió a mí), pero la verdad es que a las 8:35 de la mañana, un tipo con acento árabe llamó a la universidad diciendo que era de Al Qaeda y que habían puesto bombas por TODO EL CAMPUS. Recórcholis… reconozco que cuando vi por la tele al Presidente de la UT William Powers en conferencia de prensa diciendo lo que había pasado, recién ahí me di cuenta de que pudimos estar en peligro y que estas cosas no pasan sólo en las películas, aunque esta vez afortunadamente no fue verdad. Se ha condenado fuertemente a la UT por no evacuarnos en cuanto recibieron la llamada. El supuesto miembro de Al Qaeda dijo que las bombas explotarían en 90 minutos más, y a nosotros nos mandaron los mensajes de evacuación sólo 15 minutos antes de que eso ocurriera. ¿Qué hizo la universidad todo ese rato? ¿Qué habría pasado si hubiese sido verdad? ¿Por qué no mandaron guardias a sacarnos en vez de mandar sólo mensajes de texto? Un estudiante dijo que estaba en un edificio donde la señal es tan baja, que no se reciben ni las llamadas ni los mensajes; no obstante, un compañero que venía atrasado alcanzó a recibir los mensajes y dio alerta a todo el curso para que salieran. MORALEJA: no es tan malo andar llegando tarde…
Foto 4: el Presidente de la UT (acá no hay rector) Bill Powers, en conferencia de prensa el viernes al medio día. Photo from MySanAntonio.com
Se supone que el FBI está estudiando detenidamente el caso, y viendo si hay conexión entre esa llamada y otra que pasó el mismo día, casi a la misma hora, en la Universidad de North Dakota State. No sé cómo anda la cobertura de noticias gringas en Chile, pero acá hay conmoción por los violentos ataques musulmanes a las embajadas de Egipto y Libia. En Libia, de hecho, mataron al embajador y otras tres personas, así que la cosa se viene MAL. Las razones: un estúpido video que hizo un cristiano copto nacido en Egipto y criado en Estados Unidos, tremendamente ofensivo del Islam y del profeta Mahomma, pero en ningún caso algo para tomarse en serio. Bueno, los musulmanes no opinan igual que yo.
En fin. Creo que el asunto es mucho más profundo y da para mucho más, pero es más de lo que quiero profundizar en un solo post. De hecho, me gustaría seguir pensando que el tipo que llamó fue el mismo ocioso de polera blanca que accionó las alarmas la semana pasada, tratando de llamar la atención: si logró evacuar ocho edificios en una mañana, y toda la Universidad de Texas el día viernes, ya habrá conseguido la atención que necesitaba, o no? Veremos qué pasa…
Foto 5: acá estábamos todos con nuestros paragüitas, justo frente a la universidad, "tan lejos como fue posible...". Photo from MySanAntonio.com

























