lunes, 11 de marzo de 2013

Presentando en Gringolandia


Qué ganas de tener más tiempo. Qué ganas de que duren más horas los días, y qué ganas de tener más fuerzas para no cansarme nunca, porque pucha que hay cosas que hacer… y no lo digo en tono de queja; no estoy reclamando que estoy chata y que voy atrasada en todos los trabajos que me quedan para el semestre; más bien estoy agradeciendo la cantidad inmensa de cosas nuevas para aprender, y lo mucho que no alcanzo a asimilar simplemente porque nos falta el tiempo. Bien dicen que “el tiempo es oro”, aunque suene cliché.

La semana pasada fui a Tampa, ciudad del estado de Florida, a presentar un paper que me aceptaron a principios de febrero (ya lo conté antes aquí). Aunque traté de entusiasmar a Pedrín para que fuera conmigo al Congreso, tuve que aceptar que tener tres pruebas en un mismo día era motivo suficiente para no querer pasar un fin de semana en Florida, así que dejé de presionarlo. Pero reconozco que lo habríamos pasado de lujo, y eso que ni siquiera alcancé a ir a las playas.

El congreso en sí es una reunión regional de la Asociación para la Educación del Periodismo y Comunicación de Masas (AEJMC, en su sigla en inglés) que se reúne a nivel nacional, pero que dentro del año hace conferencias más pequeñas a nivel regional. Una de estas reuniones se realizó en Tampa, específicamente en la University of South Florida, y congregó estudiantes y profesores de diversas universidades del sureste del país. Yo fui a presentar un paper que escribimos mi colega Lorenzo Parra y yo, que en ese tiempo era mi alumno en la Universidad San Sebastián y que resultó ser un estupendo investigador.  El paper es sobre el terremoto de 2010 y la cobertura periodística que hicieron los medios de Concepción (acá las diapositivas que presenté en congreso).


Foto 1: University of South Florida

Foto 2: Marshal Student Center

Foto 3: el Hotel del congreso (The Embassy Suites) 

Foto 4: la biblioteca 

Foto 5: Memorial de Martin Luther King



La presentación en sí estuvo super bien, a los asistentes les gustó nuestro trabajo (distinto a todo lo que se estaba presentando, hay que destacar), no me puse nerviosa, no se me cayó el inglés y las fotos de la presentación atrajeron la atención de todo mundo. Lo que me gustó de este congreso es que cada mesa de trabajo tiene un “discussant” que normalmente es un profesor, el cual tiene como pega leer acabadamente tu trabajo con antelación y comentarlo al final de las presentaciones, destacando las cosas positivas y haciéndote notar lo que está débil y cómo mejorarlo. Me dieron un feedback muy positivo y ya tengo claro qué hacer para enchular nuestro paper y tal vez publicarlo en alguna revista gringa, lo que no estaría nada mal. (acá el programa del congreso; nosotros estamos en la pág 10; la USS sale mencionada en la pág 23 y es la única institución extranjera participando... quién diría).


Foto 6: la presentación in situ

Foto 7: cena y presentación de Chris Martin, presidenta de la Fundación Poynter 


Después del congreso aproveché de recorrer la ciudad y los lugares turísticos que tiene. Como andaba sola (ya que la mayoría de los amiguis que hice en el congreso se fueron cuando terminó, no como yo que me quedé un día extra, ja!), decidí no ir a la playa porque quedaba bastante lejos y hacía frío, así que caché los buses y me fui al downtown (centro de la ciudad) a recorrer. Caminé y caminé y caminé, así que saqué fotos bacanes, pero claro, casi no salgo en ninguna.

 Fotos 8, 9 y 10: Fiesta de la cerveza en Ybor City, Tampa 

"Si está bebiendo para olvidar, por favor pague por adelantado" 


Foto 11: calles de Ybor City, centro de Tampa

Foto 12: para circular por el centro se puede tomar este tranvía 

Foto 13: vale 2,5 dólares el viaje (poco más de mil pesos chilensis) 

Foto 14: Puerto de Tampa (ni comparable con nuestro querido Valparaíso)

Foto 15: había un crucero tan grande, tan grande... que no cabía en la foto


Foto 16: le pedí a un señor que me sacara una foto donde se viera el barco. Hizo lo que pudo...

Foto 17: cuando se fue del puerto le saqué otra foto... pero tampoco cupo

Fotos 18-23: , paseo por Riverwalk, ciudad de Tampa 








Una de las atracciones turísticas más interesantes de Tampa es el Acuario, que alberga cientos de especies marinas, aves acuáticas y anfibios. Tiene una serie de acuarios al aire libre, donde uno puede ver los peces desde arriba o bien a través de los vidrios. Los acuarios están en un entorno natural donde garzas, patos silvestres y otros pajaritos andan sueltos o nadando en lagunitas artificiales. Destaco acá los acuarios con cocodrilos y el acuario de las nutrias.


Foto 24: entrada a The Florida Aquarium

Foto 25: pajaritos marinos ultra dóciles

Foto 26: "Por favor no meta las manos al agua, los animales cagan ahí..." LITERAL 

VIDEO: el acuario de los cocodrilos


Video: el acuario de las nutrias


En su interior hay acuarios más pequeños donde hay otras especies, tales como caballitos de mar, manta rayas, caracoles, una especie de lombrices que están como de pie (rarísimo) y peces, infinitos peces. Y en el acuario mayor conviven tortugas, peces de gran tamaño y ellos, los reyes del lugar: los tiburones. A primera vista se ven amenazadores con sus colmillos al aire y su cara de malas pulgas, pero después de observarlos un rato, se puede apreciar el delicado equilibrio entre todos esos seres vivos, que conviven pacíficamente entre sí y que se mueven a través del agua como en cámara lenta. Vean por favor cómo se mueve la tortuguita en este video, es una bailarina:


VIDEO: la tortuga bailarina




VIDEO: tiburones en acuario principal



Foto 27: las lombrices de pie

Foto 28: lo mejor está detrás de mí, obvio... 

Foto 29: el tiburoooooon... 


El acuario me causó sentimientos encontrados. Por una parte, se agradece el tremendo despliegue humano y tecnológico para mantener a flote (literalmente) todo ese aparataje, que nos permite apreciar de cerca las maravillas marinas que de otra manera, no podríamos conocer. Pero al mismo tiempo, me da pena pensar en esos animales, que por muy bien cuidados que estén, están en cautiverio. Puedo imaginar esos cocodrilos que nunca podrán disfrutar de la textura real del pantano, o del sabor de los huevos robados de alguna tortuga, o simplemente el calor del sol mientras descansan panza arriba en alguna piedra. O esos pececitos en cardumen, dando infinitas vueltas al interior del acuario, con la coordinación de un equipo de remo, todos al mismo tiempo y con igual velocidad. ¿Sería distinta su vida? ¿Sufrirán, o simplemente no se dan cuenta de que son prisioneros, ya que nunca han sido libres? ¿Cómo fue que, como raza humana, nos tomamos el derecho de encerrar animales sólo con el egoísta fin de disfrutar viéndolos tras las jaulas/vidrios?


Fotos 30 y 31: peces observando a humanos, distintas razas



Esta semana estoy en Washington DC, porque estamos en el Spring Break (vacaciones de primavera) y la Fulbright organizó una serie de seminarios para sus pupilos, entre los cuales a mí me tocó venir a éste de la capital city. Soy una afortunada, porque en esta ciudad viven cuatro de los Fulbrighters que estuvimos juntos en el pre academic de Nueva York, y porque además mi amigaza Fatma Masmoudi también fue seleccionada para asistir a este seminario, así que nos hemos reunido de nuevo. Próxima semana se viene el post de Washington DC, no se lo pierda!

miércoles, 20 de febrero de 2013

De Austin con amor


Ya ha pasado un mes desde que nos vinimos de Chile y a mí me parece que fuera mucho más. Cuando recuerdo la noche de año nuevo, pienso que fue hace un montón de tiempo y en realidad no lo es tanto; de hecho, todavía veo muchas fotos en Facebook de amigos veraneando y disfrutando de las vacaciones. Nosotros en cambio, pasamos del verano más absoluto el 13 de enero, al invierno más gélido el día siguiente. Tuvimos nuestras tres semanas de vacaciones en Chile, pero no hemos parado desde que llegamos a USA (literalmente). Estando en el aeropuerto de Dallas el 14 de enero, esperando nuestro vuelo a Austin y pensando en el inicio del nuevo semestre, recibí un mail del profe del cual soy ayudante diciendo que al medio día DE ESE DÍA tendría su primera clase y quería presentar a sus ayudantes frente a los alumnos. Apenas alcancé a dejar las maletas en el departamento antes de partir a la universidad, y de allí nunca más paré.

Foto 1: Pucha que hacía frío cuando llegamos... menos mal que ya volvimos a los 20 °C

Foto 2: Haz todo, haz nada... Limón Soda


Aunque no todo ha sido trabajo. El mes pasado fuimos a Houston por el día en un paseo de la universidad; nos llevaron a la sede de la NASA (“Atento Houston, tenemos un problema…”) y luego a recorrer un lugar muy turístico llamado Kemah Boardwalk. La NASA resultó ultra entretenida, tienen cápsulas donde entrenan a los astronautas simulando ambientes sin gravedad, hay un museo con la historia de todos los Apolos (allí caché que varios llegaron a la Luna, no sólo el Apolo 11) y unos cohetes brígidos que lo llevarían a uno hasta las estrellas. 

Foto 3: The International Space Station

Foto 4: Robonautas

Foto 5: Pedrín con los astronautas del Apolo 11 (esos de "un pequeño paso para el hombre..." etc.) 

Foto 6: Aprieten cuete cabros! 

Foto 7: maquetas 

Foto 8: Kemah Boardwalk. Aguas atlánticas... 

Foto 9: la feria de Kemah Boardwalk 

Foto 10: Pedro y su nuevo descubrimiento: CORONITA (Margarita y cerveza Corona). Sólo para valientes 

Foto 11: había una chiquilla celebrando sus Super Dulces 16 

En lo académico, puras buenas noticias. A fines de diciembre nos dijeron que podíamos postular a fondos para presentaciones en congresos durante 2013. Lo choro es que a casi nadie le habían aceptado ningún paper en esa fecha, por lo cual había que postular diciendo “A mí me gustaría presentar tal trabajo en tal conferencia, pero todavía ni empiezo… ¿me puede dar dos mil dólares por favor?”. Al final postulamos casi todos, y para no dejar a nadie picado, a todos nos dieron mil dólares para gastar en la conferencia que fuésemos aceptados (entiéndase pasajes de avión y/o alojamiento).  Si alguien no es aceptado en ningún congreso, pues simplemente devuelve la plata y ya, qué tanto. 

Yo por mi parte, mandé un paper a una conferencia que se llevará a cabo muy pronto en Florida. El plazo para mandarlo era el 15 de diciembre a las 5 de la tarde HORA DEL ESTE, cosa a la cual todavía no me acostumbro, ya que USA tiene tres horarios (nosotros estamos en la HORA CENTRAL y la gente del océano Pacífico está en la HORA DEL OESTE). La cosa es que cuando los del Este dicen 5 de la tarde, para nosotros en Texas significa las 4 de la tarde. Entonces ese día eran las 3:30 y yo todavía creyendo que me quedaba un montón de rato para mandar mi paper, cuando una compañerita me dice que chicotee los caracoles y que mande luego mi cuestión, porque sólo quedan 30 minutos. TODO MAL, porque en el apuro cometí una serie de errores que pudieron costarme el paper. De partida, la persona encargada de recibir los trabajos era DANA XX (no diré su apellido para proteger su identidad) y yo para ser gente, le puse en el mail ESTIMADA SEÑORA DANA, AQUÍ LE ADJUNTO EL PAPER DE BLABLABLA. Y resultó que la famosa Dana era HOMBRE, y me lo dijo en el mail (“Magdalena, I am a Mister”). FAIL, TERRIBLE FAIL, porque además me reclamó que mi pdf tenía que venir sin nombre para la evaluación de pares ciegos, y resulta que al revisar las propiedades del documento, se veía clarito que el autor del pdf era yo y eso había que borrarlo. Nunca supe de estas sutilezas computacionales (en Chile no somos tan exquisitos) y para peor me demoré un año en eliminar el nombre del pdf porque no sabía cómo hacerlo, y no tenía a nadie a mano para preguntarle. Al final, terminé mandando el paper a la hora del níspero y don Dana nunca me respondió si recibió la versión final. COOPERÉ, me dije, este caballero ni siquiera va a mandar el paper a revisión, me debe estar odiando por mandarlo mal, más encima tarde y para peor tratándolo de mina; ahora sí que cagué.

A fines de enero mis compañeros empezaron a recibir las respuestas a sus respectivos papers, y la mía nunca llegaba. “Ni va a llegar tampoco”, me dije, creyendo que Mister Dana de verdad me había condenado para siempre al limbo de los papers desaparecidos. Al final me armé de valor y le mandé un mail (sin la palabra SEÑORA de por medio) como para tantear qué onda con mi paper. Me respondió altiro diciendo que me aguantara unos días más, que los revisores estaban todavía leyendo. Y efectivamente, al par de días me llegó la carta de aceptación y un “Felicidades Magdalena, te esperamos en Florida”, que me hizo saltar en un pie toda la tarde. Mención especial merece mi ex alumno Lorenzo Parra, con quien escribimos el paper en la Universidad San Sebastián a partir de la cobertura periodística del terremoto de 2010.

Foto 12: ahora verán lo que es un verdadero terremoto estos gringos... 

Entre las novedades que tenemos en el doctorado, resulta que nos llegó un compañerito de España, nada menos que de las Islas Canarias. Viene para estar tres meses como investigador visitante, ya que está haciendo su doctorado en las Españas y su programa le exige una estadía de investigación en el extranjero. Así que aquí su servidora ofició de anfitriona, guía turística y corredora de propiedades para ayudar al colega a ambientarse en tierras tejanas. Aquí debo decir que Alberto y yo estamos trabajando juntos en el tercer nivel de la Agenda Setting, guiados nada menos que por Maxwell McCombs, gurú de las teorías del área y actualmente profe emérito de la UTexas. Es que somos tan pro.

Foto 13: Aquí ayudando al colega en su proceso de ambientación. Alberto Ardèvol, Magda y Pedro en el bar Coyote Ugly, Austin TX

Y ya para terminar, aprovecho de decir algunas cosas positivas de mi país, ya que siempre ando pelando que acá hay tanta tecnología, y la gente nunca te roba ni anda tirando papeles al piso. Nosotros en Chile también estamos adelantados, aunque eso sólo se nota al compararnos con países más atrasados, claro está. Cuando recién llegué a USA y tuve el preacademic en Nueva York, nos hicieron una clase sobre cómo hacer presentaciones en público usando Power Point y Prezi. Primer shock: casi nadie cachaba Prezi, y eso que en Chile ahora la lleva y todos quieren puro aprender cómo se hace. Yo de hecho hasta pagué un taller donde me enseñaron, sólo para estar a la vanguardia. Y aún peor: había un chiquillo de Sierra Leona que NUNCA HABIA USADO POWER POINT. OH MY GOD!! Al principio pensé que eso no podía ser posible, pero después pensé que el cabro venia del África más profunda y que era primera vez que salía de su país, así que perdonado.

No obstante, hace solo un par de días, trabajando con un compañerito que no voy a nombrar para que no se sienta mal (pero que viene de un país graaaande, donde las vacas son animales sagrados y el personaje más representativo se llama Apu y sale en Los Simpsons), nos pusimos a hacer un Power Point con animaciones, transiciones y toda la cuática y de pronto le dije “ya, sigue tú que yo voy al baño” y me dijo “no, te espero”. Luego me confesó que NO SABÍA USAR POWER POINT, y que aunque había visto muchas veces presentaciones de otras personas, la primera vez que hizo su propia presentación en Power Point fue el semestre pasado, cuando partieron las disertaciones. Se las sufrió calladito, porque no le dijo a nadie e hizo lo que pudo para llegar a la clase con un archivo decente. Me preguntó que cuándo y dónde aprendí a usar Power Point. “Chuta, cuando estaba en el pregrado, hace unos… ¿10 años?” y allí se mandó la frase para el bronce: “Hay tercer mundo y tercer mundo… mi tercer mundo no es igual al tuyo”. Toma nota, PNUD.  

Bonus track: El Sebi estuvo de cumpleaños y lo celebramos con karaoke mi alma. Acá foto y video:

Foto 14: Ego's Bar Karaoke

Tonight we are young... (8)


lunes, 10 de diciembre de 2012

Que vengan los otros siete!


Después de cuatro meses, el semestre ha terminado y ya sólo quedan los exámenes finales y algunos trabajos huachos que entregar. Todo ha sido increíblemente rápido y como dijo uno de mis compañeros, se acabó el primer semestre; ahora a esperar los próximos siete.

En mis posts anteriores no he comentado mucho del doctorado, principalmente porque creo que para mis lectores hay cosas más interesantes; no obstante, hoy voy a describir cómo ha sido la experiencia de estudiar acá y compartir con gente de diversos países.

Cuando estuve en Alemania (experiencia que puede leer aquí) me tocó estudiar mucho y conocer gente de muchos lugares. Tuve la suerte además de viajar un montón; estuve en la fiesta de San Fermín en Pamplona, observé el mundo desde la Torre Eiffel en París,  le pegué un languetazo a las paredes de las minas de sal en Wieliczca (Polonia), y así con varios lugares más. Por eso pensé que el tiempo acá sería similar, creí que conocería mucha gente en las múltiples fiestas a las que asistiría, y que viajaría por cada estado de Gringolandia. CRASO ERROR, porque de todas estas creencias sólo se cumplió la de conocer gente; las fiestas y los viajes se quedaron en los primeros días de Agosto, cuando estuve en Nueva York en un pre-academic de la Fulbright.

Reconozco, eso sí, que lo he pasado bien, y que no me han faltado carretes. Aunque no he podido recorrer la ciudad tanto como quisiera, he recorrido la calle 6 más de lo que debería admitir, visitando sus múltiples bares y sus carritos de pizza. Este fin de semana fuimos con un grupo de amiguis a celebrar el fin de semestre, e hicimos un tour empezando en el bar del Hotel Driskill pasando por al menos unos cinco lugares más. 

Foto 1: Centro de Austin

Foto 2: Live music!

Foto 3: "El mundo termina en 12 días. Aproveche de comer pizza ahora"

Foto 4: Nancy y yo le hicimos caso al cartel 

Foto 5: Pedrín también se alimentó... 

Foto 6: la calle 6, epicentro de la movida nocturna

Foto 7: terminando la noche con Rachel, Nancy y Adrián 


El doctorado no deja lugar a viajes ni a fiestas entre semana. Somos nueve estudiantes de diversas partes del mundo: India, China, Corea del Sur, Turquía, Brasil, Chile y tres personas de USA. Los nueve nos llevamos muy bien y, obviamente, todo es en Inglés. Ahora estoy super acostumbrada, pero cuando recién comenzaron las clases, no podía dejar de agradecer a Dios el sólo hecho de estar en esa sala participando de esa clase, con esa gente. Todavía lo agradezco, pero ahora ya me creo el cuento; hasta hace poco parecía un sueño.

La estructura de las clases es muy similar a mi Magíster en Chile y al Máster de Alemania: lecturas para leer en casa y discutir en clases, todos sentados en una mesa redonda, el profesor dictando su clase con ayuda de un power point u otra actividad para desarrollar en el aula. Las evaluaciones, eso sí, incluyen exámenes escritos, cosa que dejé de hacer mil años atrás. Así que ahí me enfrenté a mis temores de estudiante de pregrado, escuchándome a mi misma diciendo “no sé nada”, “se me va a olvidar todo”, “me va a ir como el ajo”. Nada de eso ha pasado, aunque reconozco que las vi negras… y que no he dormido en todo el semestre.

Foto 8: Courtney (Master, USA); Eun Jeong (PhD, Corea del Sur); Saif (PhD, India), Magda (PhD, Chile); Trevor (Master, USA); Pei (PhD, China); Rachel (PhD, Brasil); Andres (PhD, USA).



Nos dicen que al menos unas 50 personas postulan al doctorado, y quedan 9 ó 10. Cuando entré me dieron una Teaching Assistant Position, que viene a ser una beca para ser profe ayudante y eximirse del pago del arancel (unos 9 millones de pesos chilenos al año), recibiendo además un salario de $1.300 aprox (650 lucas). Las labores del profe ayudante dependen del profe titular del ramo; en mi caso, tengo que guiar “discusiones” todos los lunes, con tres sesiones de estudiantes. En total tengo 50 chiquill@s de pregrado de diferentes carreras, a l@s cuales les reviso tres trabajos escritos, les pongo nota por una disertación y además por la participación que tienen en mis clases. El profe, a su vez, les hace clases dos veces por semana y les toma cuatro exámenes. Después las notas se suben al sistema y el profe se encarga de ponderar todo. 

Foto 9: "Freedom: Philosophy, History, Law". Es el curso donde soy profe ayudante, 300 estudiantes de diversas carreras de la UT y acá están a punto de tener un examen


Reconozco que la primera clase estaba ultra nerviosa y guatié bastante; nunca había hecho clases en Inglés y mis alumnos hablaban super rápido, así que no siempre les entendía. No obstante, me di cuenta que después de hacer clases cuatro años en diferentes universidades en Conce, no podía venir a guatear acá. Así que de a poco me fui afirmando, me aprendí los nombres de todos, y al final no sólo hablaba y escribía en la pizarra, también entendía todo lo que decían, incluso las tallas. Corregir los trabajos fue tarea de chinos (fijo un fin de semana entero corrigiendo 50 trabajos, tres veces en el semestre), pero me sirvió un montón. Ahora cacho cómo piensan, las cosas que les gusta hacer y sus principales motivaciones. Nada muy distinto de mis alumnos chilenos, debo decir. Ahh, qué nostalgia…

Foto 10: mis estudiantes, sección 1

Foto 11: mis estudiantes, sección 2

Foto 12: mis estudiantes, sección 3



Junto con la Teaching Assistanship me dieron otra beca, que nunca caché bien de dónde venía. Pero recuerdo que una vez nos invitaron a todos los que teníamos esa beca a tomar desayuno con los decanos. Éramos pocos, no más de 60 personas, todos de distintas facultades y cada uno con su respectivo decano. Cuando recién empezó la ceremonia, la persona que nos recibió nos dijo “You are the best of the best” (“ustedes son lo mejor de lo mejor”). CHAAAA no será mucho? Me da un poco de pudor cuando me acuerdo, pero mi papá me pidió que por favor lo escribiera algún día en el blog. Ya vez papito, te estoy haciendo caso.

Leí una vez un artículo que decía “Razones para no estudiar un Doctorado en Comunicación”. Las razones que da el autor se aplican a cualquier doctorado, creo yo; resumiré aquí las más interesantes. Primero, “si usted está acostumbrado a ser siempre el mejor alumno de la clase, NO ESTUDIE EL DOCTORADO, se dará cuenta de que hay gente mucho más inteligente que usted”. Sí, me pasó. "Si usted quiere estudiar un doctorado para hacer clases, NO CREA QUE LE VA A SERVIR PARA ESO, porque en ninguno de los ramos enseñan a hacer clases; sólo a investigar”. Tiene razón, pero la experiencia como profe ayudante me ha servido un montón. Y por último “Si quiere estar en un ambiente de intelectuales, donde todos son pensadores de alto nivel, SIEMPRE SE ENCONTRARÁ CON ALGUIEN QUE LO HACE PREGUNTARSE ¿y éste cómo llegó acá?”. Y bueno, en todas partes se cuecen habas. Lo importante es que las razones PARA NO ESTUDIAR EL DOCTORADO son menos relevantes que aquellas para sí hacerlo. 

En unos días más me voy a Chile a pasar las fiestas de fin de año. No sé si alcance a escribir algún otro post antes de mi partida, pero estoy tratando de convencer a Pedro de que escriba algo de su experiencia como bloggero invitado. A ver si ustedes lo enganchan! Bienvenidos sus comentarios :)

Foto 13: pucha que me gustas UT... (Foto: Marsha Miller.- UT)