viernes, 26 de diciembre de 2014

Welcome to Miami

Hace justamente un año, Pedro y yo visitamos Miami por primera vez. Íbamos de viaje a Chile a pasar Navidad y Año Nuevo, y dado que el vuelo no era directo, decidimos quedarnos en Miami por una noche y al día siguiente seguir viaje a Santiago. Nos quedamos en un hotel de la avenida Collins, principal arteria de South Beach y famosa por sus tiendas y hoteles lujosos. Aunque estuvimos allí sólo una noche, recorrimos todo el distrito ArtDeco de South Beach, la Española Way, la bellísima calle Ocean Drive y el Museo de Arte Erótico de Miami. Disfrutamos de la playa (en diciembre, cuando el resto del país está en pleno invierno celebrando Navidad) y cachamos que hay tanto hispanoparlante, que no vale la pena hacer el esfuerzo de hablar en inglés.

A la vuelta, cuando nos regresamos de Chile para empezar el nuevo semestre académico, decidimos pasar nuevamente a Miami, esta vez por dos noches y en otro sector de la ciudad, en la Bahía Vizcaína. Desde allí recorrimos el sector de Bayside, cenamos en uno de los coloridos restaurantes, tomamos mojito y disfrutamos del show en vivo al aire libre, frente a la marina de yates. Al otro día aprovechamos de conocer la Pequeña Habana, sector donde los cubanos - principalmente anticastristas - tienen restaurantes, bazares y tienditas con cosas cubanas. En la tarde tomamos un tour en barquito que nos llevó a conocer las casas de los famosos y recorrer varias de las islas que están frente a la bahía. Y al día siguiente nos volvimos a Austin, pensando en lo bonita que es la ciudad, lo privilegiado del clima y lo bacán que sería vivir allí todo el año, con la playa al lado, y las palmeras, y los turistas de todas partes… sí, ha de ser bonito vivir en Miami, nos dijimos.


Atardecer en Miami. Vista desde el tour en barco por la Bahía Vizcaína


Cuándo íbamos a pensar que Pedro, después de graduarse, encontraría un trabajo en Miami y terminaría viviendo en esta ciudad. No es porque sea mi esposo, pero Pedro es un hombre excepcional. Así como usted lo ve, siempre sonriente, siempre relajado, el cabro las vio duras cuando estaba buscando pega en USA. Aquéllos que han pasado por procesos de selección laboral, sabrán que buscar pega es una soberana paja que involucra hacer el CV, buscar avisos de trabajos, postular, presentarse a entrevistas, hacer test de personalidad/habilidades/cordura y quién sabe cuántas cosas más. Yo por mi parte recuerdo un trabajo donde me hicieron infinitos tests (numéricos, de colores, de figuritas, de palabras) que nunca supe qué medían o qué resultados obtuve (aunque me dieron la pega, así que supongo me fue bien). Me tuve que comprar ropa para ir a las entrevistas, y tuve que responder preguntas del tipo “¿Cuál ha sido el mayor problema al que te has enfrentado en el trabajo, y cómo lo resolviste?” o algunas más personales, como “¿Cuál es tu recuerdo más importante de infancia?” o peor aún “¿Cómo te vez en cinco años?”. Bueno, Pedro tuvo que hacer toda esa paja, y más. Partió primero por las empresas locales, aquellas que tienen sus oficinas en Austin y sus alrededores. Cuando cachó que no pasaba nada y nadie lo llamaba de vuelta, me dijo que iba a tratar con otras ciudades de Texas, como Houston o Dallas. Al cabo de algunas semanas sin tener noticias, lo noté que se empezó a urgir. Sólo para que usted, señora, señor, entienda el urgimiento de mi querido esposo, le explico cómo funciona esto de encontrar trabajo cuando se es extranjero. 

Pedro, al estar recién graduado, obtuvo un permiso provisorio de trabajo que dura un año y que lo puede renovar por 17 meses más. No obstante, tenía que encontrar trabajo dentro de los primeros tres meses; en caso contrario, se le revocaba el permiso y tendría que volver a Chile. Ahora bien, como estamos casados y yo todavía tengo para rato en el doctorado, Pedro habría sacado una nueva visa, esta vez no como estudiante sino como esposo mío (auspiciado por Fulbright) y podría haber regresado sin problemas, pero igual habría tenido que hacer todo este trámite desde Chile, lo que habría tomado al menos un par de meses. Pero Pedro no quería llegar a ese punto, y cuando ya llevaba un mes sin escuchar de ninguna postulación, decidió que Texas no podía ser su único target y me anunció que buscaría pega donde fuera, aunque eso implicara que tendría que irse a vivir a otra ciudad. Lo único que alcancé a decir fue que postulara a pegas en lugares bacanes, como Nueva York, Chicago o San Francisco, para que al menos valiera la pena el vivir separados. Así que ahí postuló a empresas top, y finalmente lo llamaron de vuelta de varias de ellas para concertar entrevistas por Skype. American Airlines, IBM y LAN Miami fueron algunas de las compañías que se interesaron por este chileno, ingeniero civil industrial de profesión, con un magíster en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y un Master en Investigación de Operaciones en la Universidad de Texas-Austin. Pero las entrevistas eran bastante más heavy de lo que uno está acostumbrado. Obviando todo eso de dónde te ves en cinco años y la cacha de la espada, los entrevistadores le hicieron preguntas de conocimientos, onda “cuál es la probabilidad de que x valga y en tal situación”, o “entra a este link y digita el código para programar x cosa”. Yo me cago. Y él también,  la primera vez, así que para las siguientes entrevistas lo vi preparándose por horas, investigando a fondo la clase de trabajo a la que estaba postulando para anticiparse a las preguntas que podría recibir. Dormía poco, se levantaba muy temprano y a la hora de la entrevista estaba con traje y corbata frente a la pantalla del computador, esperando la video-llamada por Skype. Y así pasaban las semanas y ninguna de esas trabajosas entrevistas se convertía en una oferta de trabajo real. 


Así se vestía para las entrevistas cara-a-cara y por Skype


LAN Miami lo tramitó por casi dos meses. Primero le dijeron que estaba sobrecalificado para el trabajo al cual estaba postulando, así que le recomendaron postular a otro, ahí mismo dentro de la empresa. No obstante, tuvo que partir todo el proceso de nuevo: más entrevistas, más llamadas por Skype, más horas de ensayarse con las posibles preguntas. La gente de LAN Miami necesitaba un analista que hablara inglés y español, y en lo posible portugués, dada la fusión de LAN Chile con TAM Brasil. Cuando recién conocí a Pedro, su inglés era muy precario. Recuerdo que antes de entrar a TVN, cada vez que en un trabajo le preguntaban si sabía inglés, me decía “si supiera inglés sería invencible”. Ahora que su inglés es lo suficientemente alto como para considerarse bilingüe, me dijo “si supiera portugués sería invencible”. Pero con o sin portugués, LAN no lo llamó y cuando se iban a cumplir los tres meses, Pedro se matriculó en el Doctorado de Ingeniería, que era nuestro Plan B. Eso le permitiría no ser “deportado” a Chile una vez que se revocara el permiso de trabajo, y podría seguir en USA en calidad de estudiante, tal como estaba antes de graduarse. Cuando faltaban tres días para que se venciera el plazo para cambiar su estatus y tener visa de estudiante de nuevo (y por ende, perder el permiso de trabajo), LAN le mandó la oferta laboral, con propuesta de salario y todo, y le dieron dos días para que aceptara o rechazara. Pedro llegó corriendo a mi edificio, y en mi cubículo nos abrazamos, imprimimos el contrato, Pedro firmó y lo mandamos de vuelta, escaneado. Después fuimos a cenar con el Seba, para celebrar que Pedro finalmente podría trabajar en Estados Unidos, lo que había sido su sueño desde que nos embarcamos en este viaje a la tierra de las oportunidades. Después de mucho esfuerzo, recibió la oferta de trabajo que siempre quiso, y la tomó.


Los tres con el Seba celebrando la firma del contrato

Los amigos de siempre le hicieron una despedida antes de irse de Austin 


Lo que sea que hacen los ingenieros, Pedro lo sabe hacer, y lo hace muy bien. Pero además es tremendamente creativo, de esos que reinventan la rueda constantemente, y la mejoran. A mí no me extraña que esté contento en su nuevo trabajo y que le esté yendo bien, y tampoco me extraña que se haya ambientado tan rápido. Después de aceptar el trabajo, le dieron una semana para que se instalara en Miami y comenzara a trabajar. En esa semana renunció al doctorado, se metió a Internet a ver los departamentos amoblados disponibles para mudarse AHORA YA, entró a los foros para saber cuáles eran los sectores residenciales más seguros y más convenientes, y se aprendió las rutas en Google Maps para moverse en Miami y llegar a su trabajo en el aeropuerto, en las oficinas de LAN. El jueves se compró ropa de ejecutivo, y el viernes agarramos las maletas rumbo a Miami. Nos quedamos en un pequeño apart-hotel y arrendamos un auto, recorrimos infinitos departamentos y el lunes yo me volví a Austin y él tuvo su primer día de trabajo. Tres días después ya tenía departamento arrendado, precisamente en la calle Collins, corazón de South Beach, y al cabo de dos semanas ya se había comprado un auto. Y ya está por cumplir cuatro meses como analista senior de LAN.

Y yo sólo puedo decir que cada día lo quiero y lo admiro más.


domingo, 26 de octubre de 2014

A la memoria de mi amigo el Jano

Yo tenía 18 años cuando conocí al Jano. Él, 33. Le decían “viejo Jano” por ser uno de los “mayorcitos” de la carrera de Periodismo por allá por el año 2000, cuando yo era mechona y él estaba en segundo año. Inmediatamente me llamó la atención su personalidad, totalmente distinta a la de cualquier persona que hubiese conocido hasta entonces: muy culto, muy político, muy futbolero; apasionado por las luchas sociales y por abrirnos los ojos a quienes éramos nada más que unos adolescentes que no cachábamos de la vida. 

Con el tiempo me di cuenta de que el Jano era más inteligente que todos nosotros juntos, pero tenía la pista muy pesada. Era padre de familia (dos niñas en edad escolar, en aquella época), tenía que trabajar para mantener a la prole y además tenía que rendir en la U. Nunca le pegó al inglés y a veces faltaba mucho a clases, pero no había cómo ponerse serio frente a su sonrisa coqueta y sus tallas encantadoras. “Sonrisal”, le decían, y con razón. Mientras estuvo en la UdeC participó activamente en la vida política de la universidad; fue presidente del Centro de Alumnos de Periodismo y se involucró en la formación de los Consejos Estudiantiles. Aunque se demoró un poco más de lo previsto, terminó la carrera y se tituló de flamante periodista de la Universidad de Concepción en el año 2006.

El Jano era un hombre sencillo y con un corazón de oro. No faltarán por ahí los que digan que no hay muerto malo, pero de verdad que el Jano era bueno, más bueno que el pan. Cuando fue el terremoto de 2010, mi casa en San Carlos quedó inhabitable. Al poco tiempo mi mamá/abuela murió, a fuerza de tanta desgracia de no tener casa y de vivir casi un mes en condiciones inhóspitas. Con mi Tata hicimos de tripas corazón y construimos una casa nueva, y el Jano se fue a San Carlos por varios días, varias veces, para ayudarnos con la construcción. Heredó de su padre el oficio de ceramista, y lo ejercía con una perfección envidiable. Nos puso las cerámicas de toda la casa más el piso flotante de los dormitorios. Y no nos cobró un peso. Para él, la amistad significaba precisamente aquello, estar en las buenas y en las malas, pero sobre todo en las malas, porque en las buenas es refácil. Después de que se terminó la construcción siguió viniendo a visitarnos, porque trabajó en un proyecto para construir hornos sustentables en comunidades campesinas, varias de ellas cercanas a San Carlos. Quién mejor que el Jano para trabajar con los campesinos y empoderarlos; ligerito lo llenaron de panes amasados y otros platos criollos que salían de los hornos recién instalados.

A principios de 2011 le vino el primer patatús, estuvo en el hospital y le dijeron que tenía que tomar remedios para la presión de por vida, pero que el corazón estaba bien. Bajó un montón de peso y le costó recuperarse, pero ya a los meses se sentía mejor. Cuando fue a mi matrimonio en 2012, estaba como nuevo. Creo que nunca, en toda la vida, lo vi más feliz que ese día (y eso que la que se casaba era yo); vino con Gloria, su compañera, y disfrutó toda la noche, se lo bailó todo y me deseó un buen viaje faltándome dos días para venirme a Estados Unidos. Fue la última vez que lo vi, pero no fue la última vez que hablé con él, ya que siempre chateábamos por Facebook y nos comentábamos las fotos.

El Jano era un hombre de convicciones muy fuertes. Para algunos puede haber sido incómodo, porque las tiraba sin anestesia: le cargaban los intelectuales de escritorio, esos que critican las desigualdades del sistema desde su cabaña en el sur bebiendo un vino reserva. Algunos hacemos doctorado para entender cómo las redes sociales influyen en las protestas, pero no hemos tirado una piedra en la vida. El Jano siempre estuvo allí, al pie del cañón, marchando, protestando, haciendo barricadas. El Jano no necesitó un postgrado en Estados Unidos para explicar que la clase política nos tiene cagados en todos los aspectos, pero cuando lo decía, no a todos les gustaba. Qué ganas de haber pasado más tiempo con él, más todavía, porque en cada conversación que tuvimos me sentí un poco menos ignorante de la vida. 

El pasado viernes 24 de octubre, el Jano jugaba un partido de fútbol en la cancha Aníbal Pinto de Concepción. Según la noticia en Radio Biobío, en medio del partido cayó al suelo producto de un paro cardíaco. Aunque lo llevaron al Hospital Regional, no pudieron salvar su vida. El periódico Resumen.cl describe acertadamente cómo fue su partida: “Su conciencia de clase brotó de su propia identidad popular, su muerte probablemente no podía haber sido otra. Afectado por un infarto anterior, Jano murió en la cancha de barrio, jugando al fútbol, al de verdad, no al prostituido por el mercado, ese donde se deja todo en la cancha, porque la camiseta es tu identidad, no un trapo para estampar publicidad”.


El domingo 26 de octubre fue su funeral (foto de mi amiga Carolina Rivas)


Janito, no sabes cuánto me duele no haber ido a tu funeral. Cuánto me habría gustado haber pescado un avión sin escalas, directo a Barrio Norte, para conocer a tu madre, a tu hijo Luciano Pavel (¿qué edad tiene ahora, 10 años?) y a tus hijas que ya son profesionales tituladas. Cuánto me habría gustado acompañarte en tu último viaje, tal cual tú me acompañaste en el funeral de mi mamá/abuela. Cuánto me habría gustado decirte en persona que te admiro, que aprendí infinitas cosas de ti y que los yanquis todavía no me han lavado el cerebro. Decirte que fuiste un tremendo amigo, no sólo en la época universitaria sino desde que te conocí, y que me duele mucho el sólo pensar que nunca más volveré a verte. Que voy a extrañar tus posteos provocativos y punzantes en Facebook. Que habemos miles de periodistas haciendo mil cosas por ahí, pero necesitamos más periodistas como tú, críticos, subversivos, y aún así no te supimos aprovechar. ¡Por la cresta! Que uno venga a reflexionar estas cosas cuando las personas se mueren.

No te deseo que Dios te tenga en su reino, porque sé que tú no crees. Pero sí espero que donde estés, estés en paz. Compañero Janito, como me contaron que dijo tu madre en tu funeral, “Jano es pueblo”. Gracias por todo, y buen viaje hacia la eternidad.



Una de las tantas veces que nos fue ayudar con la construcción de la nueva casa



Fiscalizando los intentos de mi papá 


Mostrándole a Pedro cómo cortar piezas de piso flotante 

Con mi Tata celebrando que terminaron mi habitación 

El día de mi matrimonio, junto a Carolina Rivas, Marcela Montoya e Iván Rojas, mis mejores amigos de la universidad. Probablemente la última vez que estuvimos juntos los cinco



Así es como quiero recordarte, Janito amigo mío. Q.E.P.D.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Montreal antiguo y nuevo

A decir verdad, antes de ponerme a escribir sobre Montreal debería contar cómo fue la experiencia en Seattle y en Las Vegas, ciudades que conocí el semestre pasado y de las cuales no he dicho ni media palabra. Sin embargo, estoy en el aeropuerto de Chicago esperando mi vuelo a Austin, y sé que en cuanto regrese a mis labores seré acosada por aquellos a quienes les debo algún trabajo/paper/colaboración y hasta ahí no más me van a quedar las ganas de actualizar el blog. Así que aquí les va mi guía de viajes para recorrer Montreal en su próxima visita a Canadá :-)

Me tocó ir a Montreal para asistir a la Conferencia Anual de la Asociación para la Enseñanza del Periodismo y la Comunicación de Masas (AEJMC, en su sigla en inglés), que reúne a los investigadores de nuestra área y que el año pasado se realizó en Washington DC y el próximo año será en San Francisco, California (yaju!). Montreal está ubicada en la provincia de Quebec, en el lado este de Canadá y muy cerca del estado de Nueva York (no confundir con la Gran Manzana, que se encuentra más al sur). En cuanto me bajé del avión me di cuenta de que TODO ESTÁ EN FRANCÉS, y en algunas partes ni se molestan en tener letreros bilingües. Me salvó el hecho de que muchas palabras del francés se parecen al español, así que tampoco me urgí tanto, pero me llamó la atención que el idioma inglés lo pesquen poco o nada. La gente habla inglés perfecto eso sí, es sólo que entre ellos se comunican en francés. Cada vez que me acerqué a comprar alguna cosa, o a preguntarle algo a alguien, lo primero que me decían era “Bonjour”. Pero una vez que cachan que uno no habla ese hermoso y sensual idioma, se pasan al inglés sin hacer problema.

Los sospechosos de siempre: Shannon (USA), Homero (España), Magda (Chile), Rachel (Brasil), Tom Johnson (USA), Rosental Alvez (Brasil) y Víctor (Colombia)

Estudiantes de UT Austin, Pennsilvania State y Viena compartiendo en AEJMC


Las niñas con Trevor (USA) 

Los latinos de AEJMC recibieron un premio durante la conferencia: Vinicio (México), Rachel y Víctor son nuestros

Yo presenté mi paper el día Sábado

Mi discussant fue mi compatriota y ex alumna UT Ingrid Brachmann, quien ahora es profe en la PUC  


Siendo bien honesta, llegué harto en pelotas a Montreal en términos de cultura general. De partida, yo sabía que hablaban francés pero no tenía idea de la historia de la ciudad y de por qué esta provincia es francesa y el resto del país no. También me extrañó mucho que la figura de la Reina Isabel de Inglaterra sea tan popular aquí: su cara está en las monedas de 25 centavos (los dólares y billetes más grandes se los dejaron a las figuras locales) y en todas partes hay alusiones a la Queen Elizabeth. Me explican que los franceses fueron los primeros en llegar a esa zona, pero en el 1700 y tanto, los ingleses se tomaron el área de Quebec más o menos en la misma época en que Estados Unidos se independizaba de Gran Bretaña. Hasta el día de hoy, Canadá tiene a la Reina Isabel como Jefa de Estado, pero su representante es el Gobernador General, quien a su vez es nombrado por el Primer Ministro. PLOP. Si me hubiese quedado más tiempo, habría podido hablar con más canadienses y haber pedido más explicación al respecto, porque me parece de una relevancia medieval que Canadá todavía le rinda pleitesía a la realeza británica. Pero allá ellos.

Lo otro es que no hice ninguna averiguación de los lugares turísticos y las típicas “10 cosas que no puedes dejar de hacer en ____” (usted rellene con la ciudad que quiera), que siempre investigo antes de viajar para planificar mis espacios libres (generalmente antes o después de la conferencia). Como antes de viajar a Canadá estuve en Chile, no tuve tiempo de meterme en Tripadvisor o algún otro sitio web dedicado a viajes (de hecho, ni siquiera tuve tiempo de preparar mi presentación en la conferencia, que afortunadamente no era al principio del evento). Pero una vez que llegué allá, con mi amigo y yunta Saif Shahin nos organizamos para cachar los lugares más atractivos y los días en que iríamos a visitarlos. También invitamos a nuestro profe Tom Johnson, a quien verán en varias de las fotos que he subido a este post.





La conferencia siempre se realiza en algún hotel bacán que sea capaz de alojar a todos (o la mayoría de) los participantes, y que tenga además suficientes salones para las sesiones que se realizan simultáneamente. Este año el hotel escogido fue el Le Centre Sheraton Montreal y eso nos dejó en una estupenda posición para recorrer Montreal antiguo, a unos 15 minutos caminando desde el hotel. Lo más bonito que vimos aquí fue la Basílica de Notre Dame, una imponente iglesia de estilo gótico construida en 1820 a imagen y semejanza de la Catedral de Notre Dame en París. La basílica es preciosa, una de las iglesias más lindas que he visto y alberga además una pequeña capilla (capilla del Sagrado Corazón) y un órgano con más de siete mil tubos. La señora del tour nos explicó que cuando recién la hicieron, las ventanas eran extremadamente luminosas y la gente casi que tenía que entrar con gafas a la iglesia, así que contrataron a un arquitecto francés que cubrió las ventanas con vitrales de colores y mandó a abrir tres tragaluces en forma de flor en el techo, para que no quedara tan oscuro. Aquí el resultado de tanta maravilla arquitectónica:   

Ésta es la imagen que lo recibe a uno en cuanto entra a la Iglesia

El órgano con sus siete mil tubos, y en el techo uno de los tragaluces en forma de flor


Tom Johnson y Saif Shahin


 Capilla del Sacré Coeur. La señora del tour dijo que Celine Dion se casó ahí, entre otras estrellas 




Pero a mí me gustó más la iglesia principal

Saif quedó sorprendido con el negocio de las velitas. Usted paga dos dólares y tiene derecho a encender una y rezar por sus necesidades

Las velas grandes tienen un costo de seis dólares (ojo que no se la puede llevar para la casa) 

 Detalle del púlpito 

Detalle del altar y fondo

Aquí estoy yo afuera de Notre Dame en Montreal, 2014

Y aquí estoy yo afuera de Notre Dame en París, 2007. Encuentro que las iglesias son re parecidas (y la modelo está casi igual)


Al seguir caminando por Montreal antiguo, llegamos a un barrio precioso lleno de tienditas, cafés y restaurantes ubicados en la calle Saint-Paul. La verdad es que quedé impresionada de lo europea que es esta ciudad, y de lo mucho que este barrio se parece a barrios que vi, por ejemplo, en Pamplona o Roma. Algunas cosas son muy parisinas, como el croissant y el pan en general, pero no diría que la ciudad en sí se parece a París… aunque sin duda, es mucho más parecida a lugares de Europa en comparación a las ciudades gringas. De hecho, me dicen que Montreal es europea, Toronto es gringa y Vancouver es china. Pregunto que si hay alguna ciudad canadiense… todas las demás! me dicen. En el barrio de Saint-Paul cenamos y disfrutamos de una agradable tarde de verano canadiense-europeo.








Otra área digna de visitar es el parque olímpico, donde se encuentra el Estadio Olímpico, el Biodomo, el Jardín Botánico, el Insectario y el Planetario. Como a las finales igual somos estudiantes con recursos limitados, no pudimos visitar todos esos lugares y optamos por entrar al Biodomo solamente (18 dólares, 9 mil pesitos chilensis). Esta construcción alberga una selva tropical, un bosque y un ecosistema marino. En la selva tropical, además de una profusa vegetación, tenían aves multicolores, algunas especies de monos (que nunca vi) tortugas y cocodrilos. En el bosque tenían nutrias, castores con su respectivo dique y un lince, pero estaba fondeado y no pudimos verlo. El ecosistema marino tenía acuarios con pirañas, peces de colores, peces gigantes y varias colonias de pingüinos. Sólo en recorrer el Biodomo se nos fue la mitad del día, pero fue una experiencia muy bonita y distinta de lo que vi el año pasado en el Acuario de Tampa.

En este complejo olímpico tienen además “La Torre”, una construcción de 165 metros de altura y 45 grados de inclinación (según ellos mucho más bacán que la Torre de Pisa, que sólo tiene cinco grados) donde funciona un funicular que lo lleva a uno hasta la punta de la torre, donde hay un observatorio para ver toda Montreal. Yo subí y la vista es impresionante. También se ve clarito el Estadio Olímpico, el cual construyeron para los juegos olímpicos de 1976 y se convirtió en foco de una gran controversia, porque se gastaron infinita plata en construirlo, lo terminaron como 20 años después y el techo retráctil nunca funcionó como debía. Primer mundo le dicen…  

A la entrada del Biodomo tenían reptiles preciosos bajo un arbolito artificial

Éste lagartito se está mirando al espejo

Saif captando el mejor ángulo de la tortuga

Había una exposición de osos perezosos y nunca se despertaron. Al final me quedé con este letrero ("amor perezoso")

Uno entraba a la selva tropical y se encontraba con esto:




Estos cabros convivían pacíficamente con las tortugas y aves del lugar




La piraña!!!



Tal vez no se alcance a apreciar, pero éste es un castor talando madera

El dique de los castores

Peces cuáticos en el acuario principal

Nueva foto de portada para el Facebook de Saif

Pingüinitos de diversas especies



La Torre de Montreal. Por el costado asciende el funicular que lleva a los turistas hasta la cima

Aquí la explicación de cuánto mide y cuánta inclinación tiene

Desde lo alto se ve el Estadio Olímpico (esa construcción blanca que está abajo)

Lo que se ve aquí es el techo del Biodomo y más allá, un gimnasio tipo Movistar Arena

Montreal desde el cielo


No olvidemos que la ciudad fue sede de los Juegos Olímpicos en 1976



Por último, la tercera área turística que recorrimos fue la calle Mont-Royal que lleva hasta el Monte Real (Montreal, desde allí viene el nombre). El Monte Real o Mont-Royal es una montañita poblada de vegetación desde la cual se adquiere una vista increíble de la ciudad, y rodeada de un hermoso parque, onda el Cerro Caracol y Parque Ecuador en Conce. Con Saif llegamos a esta colina en la tarde, después del Biodomo, y se nos oscureció, así que no pudimos subir a la cima. Pero en el parquecito tenían una batucada, gente haciendo picnic, ventas de helado y todo pasando. También en el área del Mont-Royal está el Oratorio y Basílica de San José, una iglesia dedicada a quien fuera el “papá” de Jesús y quien es descrito como “modelo de los trabajadores, guardián de las vírgenes, apoyo de las familias, terror de los demonios, consuelo de los afligidos, esperanza de los enfermos, patrono de los moribundos y protector de la Iglesia”. Jamás me habría imaginado que un santo tan piola como San José tuviera tanta pega. La iglesia tiene una capillita de oración dedicada a él y además el aceite que queman frente a su estatua lo venden para que la gente lo queme en su casa y aproveche de hacer mandas y peticiones. Cáchate. 

Pero lejos lo más freak de esta Iglesia es el corazón disecado de un sacerdote, el Hermano Andrés, en una vitrina al interior de la basílica. Según cuenta el catálogo que le venden a uno en la entrada, el Hermano Andrés era muy devoto de San José y en 1904 fundó una capilla dedicada a él, la cual con el tiempo se convertiría en el actual oratorio. Resulta que el Hermano Andrés se volvió popular por sanar a los enfermos con sus oraciones, y aunque él atribuía a San José la sanación de sus fieles, la gente empezó a venir al oratorio cada vez más seguido y en mayor cantidad, buscando las manos sanadoras del Hermano Andrés. Cuando falleció en 1937, el oratorio se convirtió en lugar de devoción tanto para San José como para el Hermano Andrés, quien fue beatificado en 1982 por el papa Juan Pablo II, y posteriormente canonizado por Benedicto XVI en 2010.

Aparte del corazón disecado de este sacerdote, el oratorio alberga hermosos jardines que se construyeron también a pedido (póstumo) del Hermano Andrés, quien deseaba que los fieles tuvieran un espacio al aire libre conducente a la meditación. Los jardines tienen estatuas de mármol que recrean las 14 estaciones del Vía Crucis, además de otras imágenes religiosas.

Con Saif llegando al Parque del Mont-Royal

Parque del Mont-Royal al atardecer



Al otro día nos levantamos ultra temprano para visitar el Oratorio de San José antes de irnos al aeropuerto

A la entrada se encuentra "la cripta", una capilla llamada así por estar a los pies de la Basílica

Saif saludando al Hermano Andrés

En la Capilla Votiva se encuentra la tumba del Hermano Andrés

Aquí descansan los restos del sacerdote

Capilla Votiva, lugar de recogimiento para los fieles que vienen a rezarle al Hermano Andrés

Después de esa capilla, uno sigue ruta hacia la Basílica

Hermano Andrés a todo color y en primer plano

Vista desde la Basílica de San José


Interior de la Basílica



Jardines del Oratorio. Las estatuas representan el Vía Crucis y están hechas de mármol



Le pedimos a un caballero que nos tomara una foto y éste fue el resultado. Igual le tuvimos que dar las gracias


Acá el corazón disecado que espero se alcance a ver

Nos levantamos a las 7 am para venir al Oratorio antes de irnos al aeropuerto. Quienes me conocen entienden mi cara de sueño

La gente observando el corazón del Hermano Andrés

Y ahora una selección de fotos de Montreal. No es que una sea fanáticamente católica, es que uno levanta una piedra en Montreal y sale una iglesia. Sin ir más lejos, la Catedral de María Reina del Mundo era lo primero que uno veía desde la habitación del Sheraton Montreal. Entonces, es normal que hiciéramos un paseíto breve a esta iglesia para copuchar...







Montreal también tiene su barrio chino




Esta foto la tomamos porque me gustó el edificio de atrás




El camino a la Basílica de Notre Dame 

Pillamos a una pareja saliendo de su boda 


Según Saif, este caballero es la viva imagen de John Travolta 

Cerca del municipio encontramos a otros novios en sesión de fotos 


El edificio de la municipalidad



En Saint-Paul encontramos otra iglesia





El puerto antiguo



Au revoir!